En el momento de elegir un portabebés, es necesario tener en cuenta unas consideraciones básicas para hacer una correcta elección:

  1. Lleva manual de instrucciones donde se explica su correcta colocación, la edad y el peso apropiados.
  2. Se puede ajustar al bebé y al portador.
  3. Posición: El culito del bebé esta a nivel del ombligo del portador. La cabeza del bebé queda justo debajo de la barbilla del portador sin tocarla.
  4. Sostén: el bebé está “empujado” contra el cuerpo del portador. La prueba de que el portabebés está bien tensado y ajustado: Cuando el portador se inclina un poco hacia delante, el bebé no se separa de él.
  5. Dispone de soporte para la cabeza (que aprieta cabeza del bebé suavemente contra el pecho del portador cuando está puesto), si se tiene que usar con bebés recién nacidos.
  6. La parte del portabebés que queda entre las piernas del bebé forma un puente que va  desde a parte trasera de  una rodilla a la parte trasera de la otra (ni más ni menos).
  7. Facilita una posición correcta de la espalda: el tronco del niño está erguido y no se inclina hacia un lado, su espalda vista de lado, debe quedar curvada.
  8. Las piernecitas no quedan hacia abajo, ni las rodillas se tocan, sino que rodean al portador (sin abrirse demasiado). Las rodillas están a nivel del ombligo del bebé.
  9. Cómoda para el portador. Tiras suficientemente anchas, que no aprieten el cuello y repartan bien el peso.

 

 

 

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